El café o el té benefician el hígado.

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Cafeína: Mitos y realidades

No es ningún secreto que la relación entre la salud humana y la ingestión de café y té ha sido un tema bastante polémico en las últimas décadas, ya que estos productos contienen una alta concentración de cafeína, un alcaloide del grupo de las xantinas que tiene efectos estimulantes sobre el sistema nervioso autónomo y el corazón. La cafeína también podemos encontrarla en la yerba mate, las bayas de guaraná, el cacao, la nuez de kola, las bebidas energéticas y en numerosos medicamentos de uso habitual.

Casi todo el mundo sabe que el café estimula el estado de vigilia y la resistencia al cansancio, además de ser un poderoso vasodilatador, pero ¿Qué hay de real y de incierto en todo lo que se comenta de este tema?

La buena noticia es que se ha comprobado científicamente que ingiriéndose en las dosis adecuadas la cafeína resulta útil para tratar determinadas afecciones como cefaleas, asma bronquial y cálculos biliares. Pero, no se alegren tanto pues consumida en exceso puede ser nociva para nuestra salud, provocando dependencia, dolor de cabeza, arritmia cardiaca, insomnio y ansiedad.

Entonces se preguntarán ustedes ¿Tomar café y té es bueno o malo? Pues todo depende de la persona y de la cantidad consumida diariamente. Según los especialistas la ingestión saludable de café es de 3 o 4 tazas de 8 onzas al día, mientras que nos podemos permitir hasta 5 tazas de té o bebidas energéticas diarias.

El té de las tres pueden beneficiar tu hígado

Un equipo internacional de investigadores liderados por científicos de la Universidad de Duke (Estados Unidos), llegó a la conclusión de que el consumo de la cantidad adecuada de té y café ayuda a mantener nuestro hígado sano. Según los experimentos realizados en animales y cultivos celulares la cafeína estimula el metabolismo de los lípidos almacenados en las células del hígado, lo cual resulta de vital importancia para evitar la condición de hígado graso (también conocida como esteatosis hepática no alcohólica) que se vincula con procesos inflamatorios crónicos, cirrosis, diabetes e incluso cáncer.

De hecho, el consumo de las cuatro tazas de café diarias está siendo relacionado en diversos estudios con el control de la obesidad y la reducción del tejido adiposo. Los investigadores piensan que el avance en esta línea de estudio podría conducir a la elaboración de fármacos que actúen como la cafeína pero eliminando sus efectos adversos.

La realidad es que la tan criticada cafeína podría ser lo que necesitamos para mantenernos jóvenes, vitales y saludables. Por tanto, el comenzar tu día con café o té ayuda no solo a tu hígado si no al resto de tu cuerpo a quemar la grasa extra, lo cual unido a una dieta equilibrada te volverá una persona mucho más vigorosa y sana.

Otros beneficios del café y el té

Muchas han sido y continúan siendo las investigaciones que se realizan en torno al tema del café, el té y la salud y esperemos que en los próximos años avancen lo suficiente para mostrarnos todos los beneficios que el consumo de estos productos puede traer a nuestras vidas y también para que aprendamos a utilizarlos correctamente. Por el momento, además de evitar el hígado graso ya sabemos que consumir la dosis adecuada de cafeína puede:

• Ayudar en el tratamiento de ciertos tipos de cefalea, el asma bronquial y los cólicos biliares.
• Prevenir la formación de cálculos biliares.
• Prevenir la depresión.
• Mejorar la memoria a corto y largo plazo y disminuir el riesgo de sufrir la enfermedad de Alzheimer y la enfermedad de Parkinson.
• Disminuir el riesgo de sufrir diabetes.
• Disminuir el riesgo de padecer cáncer de mama, próstata, hígado y endometrio.
• Proteger el corazón
• Acelerar el metabolismo.
• Tener efectos antioxidantes.
• Prevenir la gota.
Resulta maravillosos saber todas las propiedades del café y el té ¿no es cierto? Pero no podemos confiarnos, todo en exceso es malo y beber demasiado té o café puede traernos problemas de salud muy serios, un consumo excesivo (5-10 tazas diarias) puede provocar:

• Dolor de cabeza
• Arritmia cardiaca
• Ansiedad, inquietud, problemas para dormir o insomnio
• Depresión
• Náuseas y vómitos
• Temblores
• Micción frecuente
• Disminución de la densidad de la masa ósea (por baja absorción de calcio)
• Aparición o crecimiento de protuberancias en las mamas.
• Reducción del apetito (importante en los niños)

Fuente: Mejor con salud

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